¿Imaginas una charla con Van Gogh durante su estancia en Arlés?. ¿O con tu personaje favorito, desde tu casa, tu intimidad, gritándole que no se oye la videollamada o qué lleva puesto, que no se ha peinado lo suficiente o pidiéndole que te cuente algo?.

Yo sí me lo imaginé.

Después de tantos encuentros online con tantas personas, en las clases, con la familia… la necesidad de comunicarte desde tu aislamiento social, personal, de calmar tus ansias de «estar» con los demás; Después de vivir con intensidad unas semanas de encierro, en las que el arte se consolidó como tarea fundamental diaria, y el retrato como la forma de conectar conmigo misma a través de los demás… comencé a pensar este trabajo. 

No podía dejar de observar (en vista en cuadrícula), a todos los que componían mis meets o reuniones online, y comencé a pensar o soñar quizá, que porqué si podíamos vernos por una pantalla a través del espacio, porqué no podríamos conseguir vernos a través del tiempo (como Dock, de regreso al futuro). Supongo que hay que subvencionar mucho más a la ciencia para que esto se consiga, pero como idea-concepto me atrapó.

Charlar con Courbet y que te contara en qué estaba pensando cuando se retrató así, reflexionar en cómo mi familia ha vivido estos días y cómo se mostrarían a los demás si tuvieran que hacer esta videollamada; con más reserva, con más alegría, expectantes… conocer qué pasó con aquella joven que pintó Modigliani con collar, pero como tiene el cuello tan largo no me cabe en su trocito de cuadro el collar… Darles voz a algunos, apagar sus micros, desear que hablen otros…

Que nos resuelvan si fue Parmiggiano o Rafael quién pintó a este joven, que ya te habrás fijado que es pelirrojo, como Van Gogh, como Jorge, como Matisse Buscar la imagen de la Reina progresivamente: si veis el vídeo, al inicio era otra señora, pero poco a poco fue apareciendo la Reina Isabel II (así me llamaban mis alumnos este curso). La pincelada animada de Freud, nerviosa, intensa, con John Deakin y la Reina, frente a la realista de Parmiggiano o la de Courbet. Todos los retratos con la luz como elemento fundamental, que me persigue como a Sorolla, que no está aquí pero podríamos haberle hecho un huequecito, y nos contaría seguro, algunos truquitos para darle «mambo» a las obras, esa caña que a veces me falta… 

A Matisse lo pintó Derain con un color que enamora, como Matisse mismo pintó a su mujer… no he disfrutado más que representando estos estilos, tan distintos e intensos, y a la vez, tratando de «leer» mi propio planteamiento de la obra. (A veces una ejecuta, va trazando, haciendo y es una lectura progresiva y paralela a la acción, no por ello menos reflexionada que la que se piensa primero y se ejecuta de un tirón).

Muchas lecturas creo que tiene esta obra, al menos las que yo hago, muchas interpretaciones que os dejo libres, mucho pensamiento y mucho trabajo.

Sé que es una obra diferente. Pretendía recrear el retrato, pretendía hablar del Covid19 y de lo que nos ha cambiado nuestra forma de comunicarnos (ójala hubiésemos conseguido hablar con alguien del pasado), sólo quería contar una historia, y soy consciente que encierra muchas, comenzando por los personajes que he elegido y su porqué, siguiendo por su relación en la obra y su conexión con mi familia.

Algunos significados aún los sigo buscando.

Espero que os guste tanto como yo he disfrutado haciéndola.

Julio 2020

Isabel

Éstos son los personajes de la obra, por si quieres conocer un poco más:   VIRTUAL MEET

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